Me he acostumbrado a perder, nunca he ganado, que premio puede haber para algo tan largo. El motivo de mi alegría lo encuentro, entiendelo, en no necesitarlo. Ganar suena, casi tan mal como amargo. Pueril seria, tienes razón, no saber que, es mejor salir derrotado, que asumir lo que has logrado en esa absurda batalla. Y sin embargo no lo dejo, entro al trapo, me desgasto inútilmente, peleo como si la victoria fuese a satisfacerme, sabiendo de antemano que voy a salir siempre vencido y agotado. Eso si que es perder, el tiempo.
Miras con tu sonrisa, me miras desde dentro. Alargas el deseo, sabes donde me encuentro. Me sobrecoges y tiemblo, demasiado peso externo, tienes miedo. Frenas el movimiento, paras el gesto, la mano seca, la caricia muerta. Yo, me detengo, me vuelvo susurro, me vuelvo silencio y ya, no lo siento. A veces diciembre, también tiene días de enero.